Equipando Universitarios para cumplir la Gran Comisión
Contacto Universitario agradece su interés en nuestras actividades. Los eventos y actividades que ofrecemos son con el fin del crecimiento espiritual y de liderazgo de cada estudiante. Ofrecemos conferencias y seminarios que desafiaran al estudiante a crecer en su conocimiento de Dios y a encontrar respuestas a las preguntas mas comunes de estudiantes universitarios.
Siempre estamos al tanto de ser un recurso para la iglesia local con el fin de ayudarla a crecer en su meta de alcanzar a su comunidad para Cristo.
Recursos para pastores e iglesias
Recursos para estudiantes universitarios
Recursos para padres y familias
Contacto Universitario agradece su interés en nuestras actividades. Los eventos y actividades que ofrecemos son con el fin del crecimiento espiritual y de liderazgo de cada estudiante. Ofrecemos conferencias y seminarios que desafiaran al estudiante a crecer en su conocimiento de Dios y a encontrar respuestas a las preguntas mas comunes de estudiantes universitarios.
Siempre estamos al tanto de ser un recurso para la iglesia local con el fin de ayudarla a crecer en su meta de alcanzar a su comunidad para Cristo.

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Nuestros fundamentos principales

Profundamente consciente de la urgencia de este momento en la historia, nos comprometemos sin reservas a la obra de reconciliar a hombres y mujeres con Dios mediante el poder del Espíritu Santo. Consideramos que la Gran Comisión de Jesucristo es nuestra responsabilidad personal y principal delante de Dios y nos dedicamos a alcanzar y discipular a los estudiantes para impactar a las naciones de la tierra antes del regreso de Cristo.
Nuestro principal fundamentos se basan en ser una comunidad de estudiantes dentro de la iglesia que serán agentes de cambio en la sociedad. Para ver mas sobre nuestro base de comunidad:
Una comunidad de discipulado
Como una comunidad de discipulado, estamos comprometidos a buscar el cumplimiento de la Gran Comisión dada por el Señor Jesucristo, de “discipular” a las naciones (Mateo 28:20). Por tanto, nuestro discipulado tendrá un fuerte enfoque en la evangelización global, comenzando desde nuestra propia “Jerusalén” (la facultad) y yendo hasta los fines de la tierra (Hechos 1:8).
Nuestro discipulado encuentra su dirección en la autoridad de la revelación de Dios, las Sagradas Escrituras. Somos un pueblo del Libro. “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). Es nuestra autoridad para fe y conducta, el tema de nuestro constante estudio.
En nuestra convicción que el discipulado se lleva a cabo mejor en el contexto de relación del creyente maduro que ayuda a nutrir a miembros más jóvenes de la comunidad en pequeños grupos, así como Jesús discípulo a los Doce, y como discípulos ellos fueron de casa en casa. Mediante este proceso se da a cada miembro el conocimiento básico y las habilidades necesarias para crecer en madurez en Cristo y se equipa para la obra del ministerio (Efesios 4:11-16).
Deseamos seguir las instrucciones de Pablo a Timoteo: “Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2). De este manera perpetuamos un desarrollo continuo de lideres maduros para la obra de Cristo en la comunidad
Nuestro discipulado encuentra su dirección en la autoridad de la revelación de Dios, las Sagradas Escrituras. Somos un pueblo del Libro. “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). Es nuestra autoridad para fe y conducta, el tema de nuestro constante estudio.
En nuestra convicción que el discipulado se lleva a cabo mejor en el contexto de relación del creyente maduro que ayuda a nutrir a miembros más jóvenes de la comunidad en pequeños grupos, así como Jesús discípulo a los Doce, y como discípulos ellos fueron de casa en casa. Mediante este proceso se da a cada miembro el conocimiento básico y las habilidades necesarias para crecer en madurez en Cristo y se equipa para la obra del ministerio (Efesios 4:11-16).
Deseamos seguir las instrucciones de Pablo a Timoteo: “Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2). De este manera perpetuamos un desarrollo continuo de lideres maduros para la obra de Cristo en la comunidad
Una comunidad de evangelismo
Como una comunidad de Testimonio, somos espiritualmente llenos de poder para mostrar a la comunidad de la facultad lo que significa ser pueblo de Dios, proclamando el evangelio, y llamando a otros a la relación con Dios. Afirmamos el bautismo del Espíritu Santo, que da poder a los creyentes para vivir una vida caracterizada por la fe dinámica y la fe en lo sobrenatural que l es permite testificar audazmente sobre la verdad y el poder transformador de la cruz. Tomamos seriamente el hecho de que la Gran Comisión es un punto central en los asuntos de Dios en la historia y es una tarea que El desea que nosotros cumplamos (Mateo 24:14).
Nosotros debemos a todos una clara presentación de las buenas nuevas, que “de tal manera ama Dios al mundo (Juan 3:16). Tratamos de comunicar el evangelio a un auditorio culturalmente vario, siguiendo el ejemplo de Pablo de ser todo para todos los hombres y mantener así la integridad del evangelio (1 Corintios 9:22).
Nuestra declaración del evangelio se combina con el estilo de vida como el de Cristo que demostramos. Esto se ve en nuestro intenso amor y cuidado del uno por el otro y nuestras obras de amor y justicia en el mundo. Somos una epístola leída por todos los hombres (Juan 12:35; 2 Corintios 3:2; 1 Tesalonicenses 2:8).
Nuestro testimonio se extiende más allá de la facultad para alcanzar a un mundo perdido. Debemos también ir a las naciones para mostrar y predicar el evangelio. Para nosotros, movilizar, equipar, y enviar siempre serán componentes vitales del evangelismo. Cada estudiante es adjudicado con un llamado especial de Dios. Algunos son llamados a las misiones, otros a influir en el mercado a través de sus carreras. Nuestra prioridad es la preparación de estudiantes para ser de influencia en el lugar del trabajo y en la sociedad para Cristo y ayuda a su participación en la vida de la iglesia local.
Nosotros debemos a todos una clara presentación de las buenas nuevas, que “de tal manera ama Dios al mundo (Juan 3:16). Tratamos de comunicar el evangelio a un auditorio culturalmente vario, siguiendo el ejemplo de Pablo de ser todo para todos los hombres y mantener así la integridad del evangelio (1 Corintios 9:22).
Nuestra declaración del evangelio se combina con el estilo de vida como el de Cristo que demostramos. Esto se ve en nuestro intenso amor y cuidado del uno por el otro y nuestras obras de amor y justicia en el mundo. Somos una epístola leída por todos los hombres (Juan 12:35; 2 Corintios 3:2; 1 Tesalonicenses 2:8).
Nuestro testimonio se extiende más allá de la facultad para alcanzar a un mundo perdido. Debemos también ir a las naciones para mostrar y predicar el evangelio. Para nosotros, movilizar, equipar, y enviar siempre serán componentes vitales del evangelismo. Cada estudiante es adjudicado con un llamado especial de Dios. Algunos son llamados a las misiones, otros a influir en el mercado a través de sus carreras. Nuestra prioridad es la preparación de estudiantes para ser de influencia en el lugar del trabajo y en la sociedad para Cristo y ayuda a su participación en la vida de la iglesia local.
Una comunidad de oración
Como una comunidad de oración, Contacto debe establecer comunión o acercamiento con Dios como el mayor privilegio de los cristianos.
Reconocemos la importancia de la confesión, afirmando el señorío de Cristo, a Dios como Padre, y la convicción del Espíritu Santo (Filipenses 2:9-11; Juan 16:8). Reconocemos ante Dios los pecados que nos hacen ineficaces en nuestro caminar espiritual y oramos unos por los otros para el perdón y la restauración (Hebreos 12:1; Santiago 5:13-16; Salmo 129:23-24)
En súplicas reconocemos a Dios como nuestro fuente y proveedor (Filipenses 4:6-7). Nosotros llevamos nuestros pedidos a Dios, esperando que El supla completamente nuestras necesidades. Recurrimos a Dios por dirección diaria, abierto as a su revelación.
Como el apóstol Pablo lo ilustro, en la lucha espiritual reconocemos que somos seres espirituales en una batalla que requiere de armas espirituales (Efesios 6:10-18).
La oración es una prioridad para derribar las fortalezas espirituales en nuestros universidades y en nuestra sociedad.
A través de la oración intercesora profesamos que Dios es un sanador poderoso y obrador de milagros. Oramos en fe para que l os enfermos sean restaurados. Nos paramos en la brecha orando para que su voluntad sea cumplida en la tierra (1 Timoteo 2:1; Ezequiel 22:30-31).
Reconocemos la importancia de la confesión, afirmando el señorío de Cristo, a Dios como Padre, y la convicción del Espíritu Santo (Filipenses 2:9-11; Juan 16:8). Reconocemos ante Dios los pecados que nos hacen ineficaces en nuestro caminar espiritual y oramos unos por los otros para el perdón y la restauración (Hebreos 12:1; Santiago 5:13-16; Salmo 129:23-24)
En súplicas reconocemos a Dios como nuestro fuente y proveedor (Filipenses 4:6-7). Nosotros llevamos nuestros pedidos a Dios, esperando que El supla completamente nuestras necesidades. Recurrimos a Dios por dirección diaria, abierto as a su revelación.
Como el apóstol Pablo lo ilustro, en la lucha espiritual reconocemos que somos seres espirituales en una batalla que requiere de armas espirituales (Efesios 6:10-18).
La oración es una prioridad para derribar las fortalezas espirituales en nuestros universidades y en nuestra sociedad.
A través de la oración intercesora profesamos que Dios es un sanador poderoso y obrador de milagros. Oramos en fe para que l os enfermos sean restaurados. Nos paramos en la brecha orando para que su voluntad sea cumplida en la tierra (1 Timoteo 2:1; Ezequiel 22:30-31).
Una comunidad de compañerismo
Como una comunidad de fraternidad, estamos en conjunta sumisión al mandamiento de Jesús: “Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.” (Juan 13:34).
La permanente motivación para buscar la fraternidad es el mandamiento de Jesús de amarnos unos a otros. El permanente modelo de fraternidad es el ejemplo de la relación de Jesús con sus discípulos.
“En esto hemos conocido el amor, en que el puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16). Por esto también sabemos que el creyente no puede vivir en aislamiento, sino como un miembro del cuerpo de los elegidos, unidos por la fuente de vida común del Espíritu Santo. Como los miembros del cuerpo son sacerdotes y siervos, ellos siguen el ejemplo de Cristo de autosacrificio por los demás. Esto incluye proveerse unos a otros para sus necesidad y responder con oración intercesora y actos de amor— “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Romanos 12:15).
Este fluir de amor es permitido y sostenido por el Espíritu Santo y sus dones (1 Corintios 12; Romanos 12; Efesios 4). Produce una armonía entre los miembros que refleja las relaciones entere la Trinidad, testifica de la deidad de Jesús, y valida la proclamación de la comunidad de ser discípulos de Jesús.
La permanente motivación para buscar la fraternidad es el mandamiento de Jesús de amarnos unos a otros. El permanente modelo de fraternidad es el ejemplo de la relación de Jesús con sus discípulos.
“En esto hemos conocido el amor, en que el puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16). Por esto también sabemos que el creyente no puede vivir en aislamiento, sino como un miembro del cuerpo de los elegidos, unidos por la fuente de vida común del Espíritu Santo. Como los miembros del cuerpo son sacerdotes y siervos, ellos siguen el ejemplo de Cristo de autosacrificio por los demás. Esto incluye proveerse unos a otros para sus necesidad y responder con oración intercesora y actos de amor— “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Romanos 12:15).
Este fluir de amor es permitido y sostenido por el Espíritu Santo y sus dones (1 Corintios 12; Romanos 12; Efesios 4). Produce una armonía entre los miembros que refleja las relaciones entere la Trinidad, testifica de la deidad de Jesús, y valida la proclamación de la comunidad de ser discípulos de Jesús.
Una comunidad de adoración
Como una “comunidad de adoración” Contacto debe establecer el ministerio a Dios como el principal llamado de los cristianos. Reconocemos que fuimos creados por Dios y somos ahora reconciliados con Él para glorificarlo. Como la reunida familia de Cristo, somos la habitación de Dios para los propósitos de ministrar a El como sus sacerdotes y para la proclamación de su grandeza al mundo. Creemos que la presencia de Dios se hace real en medio nuestro cuando los cristianos son llenos espiritualmente de poder en la adoración (Salmo 22:3, Isaías 43:7; Efesios 1:10-22; 1 Pedro 2:4-10; Hechos 1:8)
Nosotros dirigimos la adoración a su persona y le damos gracias por sus obras de amor para con nosotros. Debemos aprender como Maria a sentarnos a sus pies y responderle. Dejemos que los dones espirituales citados en 1 Corintios 12 fluyan a través de nosotros para el Señor. Finalmente, aprendemos a adorarlo en nuestras acciones (Salmo 100, 150; Lucas 10:38-42; Juan 10:4, 5; 1 Corintios 10:31; Hebreos 13:15-16).
Como “una comunidad de adoración” esperemos que otros ministros crezcan mejor cuando son nutridos en una atmósfera de ministerio al Señor.
Nosotros dirigimos la adoración a su persona y le damos gracias por sus obras de amor para con nosotros. Debemos aprender como Maria a sentarnos a sus pies y responderle. Dejemos que los dones espirituales citados en 1 Corintios 12 fluyan a través de nosotros para el Señor. Finalmente, aprendemos a adorarlo en nuestras acciones (Salmo 100, 150; Lucas 10:38-42; Juan 10:4, 5; 1 Corintios 10:31; Hebreos 13:15-16).
Como “una comunidad de adoración” esperemos que otros ministros crezcan mejor cuando son nutridos en una atmósfera de ministerio al Señor.
Agenda de Talleres de Capacitación
Lema del 2010
“Transformadores de la Sociedad”
Los Talleres de Capacitación están diseñados solo para estudiantes universitarios y para los líderes/facilitadores de grupos de CU. Estos seminarios proveen herramientas y recursos para un ministerio efectivo dentro de la iglesia y en la evangelización de nuestras universidades.
